Transitar el camino con coraje y con amor, es lo que nos ayuda en la transformación primero personal, luego de nuestro mundo inmediato. Para cambiar el mundo, empiezo por mi...
Que lo disfruten!!
Para florecer hay que pasar por todos los estados, transitar las cuatro estaciones. Espacio para hacernos de herramientas y recursos que nos ayuden a centrarnos y reconectar con nosotros mismos. Para vivir nuestra vida con plenitud, realizando nuestros deseos, en armonía con el entorno y el medio ambiente.


Hemos dicho que cada encarnación determina la subsiguiente; esta determinación constituye lo que las escuelas filosóficas de la India llaman el Karma. La palabra es sánscrita y deriva de la raíz kri que significa "hacer" o "crear". El karma es la obra que incesantemente estamos urdiendo; todos los actos, todas las palabras, todos los pensamientos - quizás todos los sueños - producen, cuando el hombre muere, otro cuerpo (de dios, de hombre, de animal, de ángel, de demonio, de réprobo) y otro destino. Si el hombre muere con anhelo de vida en su corazón, vuelve a encarnar, es como si, al morir, plantara una semilla.
" La acción de estos remedios es elevar nuestras vibraciones y abrir canales para la recepción del Ser Espiritual; para inundar nuestra naturaleza con la virtud particular que necesitamos y borrar los defectos que causan dolor. Son capaces, al igual que la música hermosa o cualquier otra cosa de elevación gloriosa que nos da inspiración, para elevar nuestra naturaleza interna y acercarnos a nuestras almas, de darnos paz y aliviar nuestros sufrimientos. Curan, no atacando la enfermedad, sino inundando nuestros cuerpos con las vibraciones de nuestra naturaleza superior, en presencia de la cual la enfermedad se disipa como la nieve al sol. No hay curación real a menos que haya un cambio en la perspectiva con la cual el hombre ve el mundo, que da el logro de la paz y de la felicidad interna".