Hay veces que sientes que las cosas han llegado a un limite.
Y que ya luchaste demasiado para cambiar algo.
Ahora te das cuenta que eso no cambiara. Hoy no, al menos.
Y quizás tampoco mañana.
Entonces comienzas a aceptarlo, incluso a amarlo, como es, ahora.
Honras su presente existencia.
Tu resistencia desaparece.
Recuerdas que tu paz interior no depende del cambio o de la ausencia de este.
Tu paz no cambia con las estaciones.
Y entonces, misteriosamente acogido en este amor sin resistencia, sin sentir la presión de un cambio, acunado en la profunda aceptacion, eso empieza a cambiar.
Y lo honras, también.
A veces la impotencia contiene un gran poder.
La mente no esta a cargo del cambio.
Jeff Foster
